chacha sin barreras

El español mío no es perfecto, pero entiendo que la información es necesaria para nuestra communidad

Relájate, Gringo

El Sueño Americano es la promesa de libertad, seguridad y oportunidades, se ha vuelto irreconocible. Para muchos, ya no es un sueño. Es una pesadilla que se desarrolla en tiempo real.

Anoche, estuve despierta durante horas, no estaba metida en mi instagram y tampoco me fui de rumba, sino investigando leyes, políticas migratorias y órdenes judiciales y federales. Como aspirante a abogada, creo en la ley. También creo en la justicia. Pero lo que encontré no fue ni lo uno ni lo otro.

Nascimento Blair, residente de Nueva York, fue engañado por las autoridades y llegó a su propia deportación. El solo tenía cita para ver su estatus.Había cumplido con el sistema tras un arresto por marihuana.

Marcelo Gomes tiene 18 años. Es estudiante de secundaria. Sin antecedentes penales. Sin delitos previos. Entró a EE.UU. a los 6 años y aun así fue detenido.

Martin García Laura está en cuarto grado. Es un niño. Asistía a una audiencia sobre su estatus migratorio. Un menor. Arrestado y separado de su familia.
Tú cuántos años tenías en cuarto grado?

Desde el 6 de junio de 2025, un grupo de “inmigrantes” está siendo retenido en un contenedor metálico en una base militar de EE.UU. en Dijibouti. Son personas en cual su deportación fue bloqueada por una orden judicial federal, que debía protegerlos de tortura. ES DECIR, si regresan a sus países, podrían ser asesinados o convertirse en prisioneros políticos.

Pero en lugar de aceptar la orden, la administración Trump los desvió hacia un limbo brutal, negándose a traerlos de regreso. Dentro de ese contenedor, las temperaturas superan los 100 grados todos los días.

3,690 nigerianos enfrentan actualmente la deportación. Eso equivale a casi todos en mi barrio … si sabes, sabes.

En Atlanta, agentes de ICE allanaron un salón de uñas y detuvieron a 12 trabajadoras. Otra vez, sin antecedentes penales.

Lo más perturbador es que muchos de estos arrestos no ocurren durante redadas o investigaciones criminales, sino cuando las personas participan voluntariamente en el sistema.
Verificando su estatus migratorio. Asistiendo a audiencias de asilo. Recogiendo a sus hijos de la escuela. Caminando a casa. Esto no es aplicación de la ley migratoria. Es una eliminación selectiva. Es crueldad disfrazada de política.

Luego está el caso de la jueza Hannah Dugan, quien cuestionó una detención sin orden judicial. Ella siguió la ley. No solo no la obstruyó, la defendió. Pero por eso, funcionarios de Trump la arrestaron. Arrestaron a una jueza.

No olvidemos a Flores Ruiz. Le fue concedido el asilo. Eso debía significar seguridad. Pero ni siquiera el asilo lo protegió de ser detenido.

Los padres fundadores nunca le accedieron al gobierno federal el derecho de restringir la migración pacífica. La política migratoria original de este país era basada en el motivo de puertas abiertas.

Si realmente queremos honrar los valores que decimos tener ,justicia, libertad, debido proceso, necesitamos más que indignación. Necesitamos acción. Necesitamos claridad constitucional:

“Ni los Estados Unidos, ni ningún Estado, podrán restringir la inmigración de naciones con las cuales EE.UU. no esté en guerra, salvo que tales restricciones estén estrechamente dirigidas al avance de un interés gubernamental imperioso.”

Creo que muchos estadounidenses “nacidos aquí” no comprenden la gravedad de abandonar nuestro país.no por vacaciones, no por un semestre en el extranjero, sino para sobrevivir. Venimos aquí a trabajar.

Las probabilidades de que un Dominicano obtenga una visa son extremadamente bajas. Aproximadamente el 30–40 % de la población vive POR DEBAJO del umbral de pobreza, y el requisito principal para la mayoría de visas es la prueba de ingresos. Para muchos dominicanos de bajos recursos, proporcionar estados de cuenta bancarios, constancias de empleo o evidencia de bienes es simplemente imposible.
La pobreza no solo limita las oportunidades, se convierte en una barrera para migrar legalmente.

El asilo político se concede por violaciones de derechos humanos.

El presidente Nicolás Maduro ha encarcelado a opositores políticos, desmantelado la democracia y silenciado la disidencia con violencia. Está en su tercer mandato y ha sido acusado de crímenes contra la humanidad contra su propio pueblo.

Los jamaiquinos no se van porque no amen su país, se van porque la supervivencia lo exige. Ya sea para escapar de la violencia, buscar trabajo o reunirse con su familia en el extranjero, la decisión de irse poca vez es fácil. Se trata de enviar esperanza a casa, no de darle la espalda.

MÉXICO: lo que más me impactó fue el aumento del feminicidio, que ha crecido casi un 93.7 % desde 2015. Aunque apoyo a Claudia Sheinbaum y la promesa de su presidencia histórica, el clima político, la seguridad y las oportunidades en casa no son iguales.

Cuando hablamos de migración, la gente suele imaginar el paraíso: playas en República Dominicana, calles coloniales en México, valles verdes en Venezuela, los autos coloridos en Cuba y la comida y cultura vibrante de Jamaica.

Pero esas imágenes son para turistas. No es donde vive la gente local. No reflejan las luchas diarias que empujan a las familias a marcharse.
Detrás de los resorts y los Airbnb hay vecindarios plagados de pobreza, corrupción, violencia de género y la constante amenaza del daño estatal autorizado.

Y si llegaste hasta aquí…

para que quede claro: los inmigrantes NO pueden votar.
A quienes difunden mentiras o le dan la espalda a nuestra comunidad, han elegido la ignorancia sobre la verdad, y la traición sobre la solidaridad.

He sentido culpa, preguntándome qué más puedo hacer o si estoy haciendo lo suficiente. He sentido preocupación. Y si tú no la has sentido, te reto a quitarte las etiquetas políticas por un momento.
Aléjate de tus líneas partidistas y discursos prefabricados.
Porque esto no se trata de izquierda o derecha, se trata de lo correcto y lo incorrecto.

Esta crisis está destrozando familias. Está arrancando a niños de sus padres. Está destruyendo hogares, silenciando sueños y deportando a personas con solo la ropa que llevan puesta.
Estas personas no son extraños. Son nuestros vecinos. Nuestros padres. Nuestras madres. Nuestros hermanos. Nuestros amigos.

Como inmigrante de primera generación, me duele lo que veo en nuestro sistema judicial, pero no estoy derrotada por ello.
Hoy más que nunca, recuerdo que estoy con los míos. Siempre

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